Con el 90 por ciento de los votos escrutados, la formación de gobierno y su socio centrista Modem obtuvieron cerca de un 32 por ciento de los votos, muy por delante del resto de los partidos.
En segundo lugar se ubica el conservador Los Republicanos y sus aliados, con alrededor de un 20 por ciento, mientras el ultraderechista Frente Nacional consiguió un 13,85 por ciento.
Luego se sitúa el movimiento izquierdista Francia Insumisa, con más de un 10 por ciento, en tanto el partido socialista obtuvo el peor resultado de su historia, con algo más de un siete por ciento.
Las cifras negativas de este partido, que hasta hace un mes estuvo en el poder, implican también la eliminación en primera vuelta de algunos de sus principales candidatos como el exaspirante presidencial Benoit Hamon, y el secretario general de la formación, Jean-Christophe Cambadélis.
Al finalizar la primera vuelta, muy pocas circunscripciones de Francia lograron tener un diputado proclamado, por lo cual la mayor parte de las 577 tendrán que ir a segunda vuelta el próximo domingo. No obstante, los institutos y empresas encuestadores pronostican que el movimiento del presidente Macron logrará una amplia mayoría parlamentaria, con más de 400 escaños, lo cual le garantizaría una posición muy cómoda para implementar su programa de gobierno.
Por otro lado, la participación ciudadana en las votaciones fue notablemente baja, en torno a un 49 por ciento, por lo que se llegó a una cifra récord de abstención de un 51 por ciento.
El número constata, además, una tendencia al alza en la abstención, calificada de preocupante: en 1997 se situó en 32,08 por ciento; en 2002 llegó a 35,58; en 2007 alcanzó los 40 puntos y en 2012 se ubicó ya en 44,6 por ciento.






