Para demostrar esa hipótesis, el equipo de la Universidad de California, liderados por Carolyn Crandall, analizó información de más de 45 mil mujeres convocadas en 40 centros de Estados Unidos para el Estudio Observacional, llamado Women’s Health Initiative.
En las 32 mil 433 mujeres con el útero intacto, el riesgo de tener un accidente cerebrovascular, cáncer mamario invasivo, colorrectal y endometrial, así como embolia pulmonar/trombosis venosa profunda no varió significativamente entre las que lo usaban y las que no lo hacían.
Sin embargo, el peligro de padecer enfermedad coronaria, una fractura de cadera o muerte prematura disminuyó en las usuarias de estrógeno frente a las que no empleaban el producto, señalaron los autores en en la revista Menopause.
No se obtuvo información sobre el tipo de producto (crema, anillo o píldora) y la dosis. Las mujeres que usaban estrógeno vaginal antes de ingresar al estudio lo habían hecho por tres años, en promedio.
Al decir de Crandall, aunque tuvimos en cuenta una larga lista de factores que podrían influir en los resultados, como otros de riesgos cardiovasculares y oncológicos potenciales, no podemos afirmar que, de acuerdo con estos resultados, el uso prolongado de estrógeno vaginal no tenga efectos adversos.
Se necesitan más estudios, agregó. Pero, aun así, nuestros resultados hablan de la seguridad del tratamiento con estrógeno vaginal. Esperamos que sirvan para el asesoramiento clínico, sugirió.






