De acuerdo con el diario, los trabajadores de emergencia rescataron este martes a más de tres mil 500 personas en el sureste del territorio y cientos de miles permanecen evacuadas, mientras las inundaciones continuaban aumentando y las autoridades aconsejaron paciencia, pues advirtieron que las condiciones no mejorarán pronto.
A su vez, The Washington Post divulgó que se registran 22 muertes confirmadas, pero reconoció que debido a las severas condiciones climáticas aún existentes, es difícil conocer el número exacto.
La publicación agregó que las fuerzas de socorro todavía tenían problemas para llegar a algunas áreas debido a las inundaciones o las carreteras dañadas.
Por ahora, el enfoque de la ciudad continuará en las acciones de rescate y no en la evaluación de daños, y mucho menos en la recuperación, manifestó Sylvester Turner, el alcalde de Houston, la cuarta ciudad más poblada del país y en la cual se han sentido con gran fuerza los efectos de Harvey.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, en partes de esa urbe se rompió hoy la marca histórica de precipitaciones causadas por un organismo tropical en la parte continental de Estados Unidos.
El sistema, que tocó tierra en Texas el viernes último como un huracán categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson de un máximo de cinco, había arrojado hasta esta tarde 51,12 pulgadas (mil 298 milímetros) de lluvia en Mont Belvieu, un suburbio industrial de la ciudad.
Jeffrey Lindner, meteorólogo del Distrito de Control de Inundaciones, informó que del 25 al 30 por ciento de los cuatro mil 600 kilómetros cuadrados del Condado de Harris resultaron inundados.
El presidente, Donald Trump, visitó en esta jornada las ciudades de Corpus Christi, cerca de donde el huracán llegó a tierra, y se reunió con funcionarios en Austin, la capital del estado.
‘Queremos hacerlo mejor que nunca’, expresó el jefe de Estado en la primera de esas localidades, donde manifestó el deseo de que los esfuerzos de recuperación sean vistos en la próxima década como un ejemplo de respuesta apropiada a un desastre nacional.
El mandatario, cuya reacción ante el primer gran fenómeno meteorológico de su administración está bajo gran escrutinio de la mirada pública, sostuvo que quieren que en cinco o 10 años se observe este momento como la manera correcta de proceder.






