
En su cuenta de Twitter el mandatario afirmó que la CFPB ha funcionado de ese modo bajo la conducción de funcionarios elegidos por la administración de Barack Obama (2009-2017).
De acuerdo con el gobernante republicano, las instituciones financieras fueron ‘devastadas e incapaces de servir adecuadamente al público’, pero expresó su disposición a ‘devolverlas a la vida’.
Sus comentarios de esta tarde en el servicio de microblogging siguen a la controversia iniciada ayer cuando Trump designó como titular en funciones de la CFPB al jefe de la Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney.
El jefe de Estado dio ese paso luego de que Richard Cordray, quien fue hasta ayer el encargado de esa agencia independiente, anunciara su renuncia y nombrara a su jefa de gabinete, Leandra English, como subdirectora y directora interina.
Medios locales señalaron que esas dos designaciones, realizadas en paralelo, llevaron a que aparezcan ambas figuras como jefes interinos de la oficina federal.
La Ley Dodd-Frank de 2010, con la cual se creó la CFBP, determina que el subdirector de la entidad actúe como titular en funciones hasta que el presidente designe y el Senado confirme un reemplazo permanente.
Pero altos funcionarios del gobierno manifestaron este sábado que la Ley Federal de Vacantes de 1998 faculta a Trump para anular esa línea de sucesión y elegir a alguien por su cuenta.
Expertos legales consideran que no está claro cuál de los dos es el director legítimo de la CFPB, pero los representantes del gobierno dijeron que años de precedentes respaldan la decisión del gobernante.
Según la agencia Bloomberg, los republicanos están ansiosos por rehacer la CFPB, a la que culpan por cargar a los bancos con reglas innecesarias; pero Cordray y otros demócratas están desesperados por mantenerla fuera del control de la actual administración.
La CFPB se constituyó en 2011, a raíz de la crisis financiera de 2008 y recibió gran autoridad para proteger a los consumidores en cuestiones relacionadas con los bancos, tarjetas de crédito, compañías de préstamos estudiantiles e hipotecarios, así como con sus interacciones con los cobradores de deudas y los prestamistas.
Desde su inicio ha estado en el centro de disputas partidistas, pues mientras los demócratas la han elogiado por devolver miles de millones de dólares a los consumidores perjudicados, los republicanos la llaman una agencia ‘pícara’ con un líder que ejerce demasiado poder sin control.






