Ya que todos han dejado de colgar sus fotos en las redes sociales con el salón de la fama Vladimir Guerrero, considero oportuno hacer algunas observaciones al proceso de recibimiento, la cual llevó la celebración de diversas actividades que en su mayoría fueron auspiciada por los Ministerios de Turismo y Deportes, respectivamente.
De manera particular quiero referirme al recibimiento realizado en Don Gregorio, que dicho sea de paso, no tuvo ningún desperdicio, porque se dieron cita cientos de fanáticos, amigos, familiares y compueblanos de la “Tormenta de Don Gregorio”, además de la presentación de casi una docena de artistas. Pero lo que me llamó la atención dentro de tanta alegría, celebración y logística, es la manera en que la clase periodística fue y es tratada en ese tipo de actividades.
Resumiendo un poco nuestra participación en la actividad, cuando llegué a Don Gregorio, como era de esperarse no había donde aparcar los vehículos, el taponamiento era incalculable y el lugar abarrotado de personas. Una vez en el terreno sin mucho lugar donde acomodarme, le pregunto a una de las jóvenes del staff:
-Joven, ¿dónde se encuentra el lugar reservado para la prensa?
Ella me responde
-Sígueme.
Mientras nadamos entre la multitud para llegar al lugar, veo que nos estamos aproximando a unos cuantos trozos de madera con apenas un metro de altura, sin sillas y ninguna comodidad para uno hacer un buen trabajo, algo a lo que ella le llamó “tarima de prensa”.
Yo sorprendida, por el reducido espacio que había sido habilitado para los trabajadores de la prensa, tengo la osadía de preguntar que si no había otro lugar más adecuado donde nos pudieran acomodar, a lo que ella respondió con un no.
Ya un poco indignada, prosigo en mi afanada insistencia de acomodarme en un buen lugar donde pudiera disfrutar de la festividad, y es entonces cuando me acerco a la plataforma que instaló el Ministerio de Turismo supuestamente para las autoridades e invitados especiales, que dicho sea de paso, era súper grande y tenía muchas sillas donde me podía acomodar y disfrutar a plenitud, pero para mí mala suerte resulta que debía contar con una invitación o pase para poder subir.
Pues les cuento que la indignación fue creciendo y en cambio, los ánimos de disfrutar del espectáculo y dar una buena cobertura de los hechos ante la inmensa cantidad de personas iba desapareciendo. Y es entonces, cuando veo llegar al senador Wilton Guerrero y a la gobernadora Nelly Melo, con una caravana de personas detrás de ellos y yo a la expectativa de que todos subirían porque andaban con los “Mayimbes”, pues debo decirles que no fue así, todo aquel que no tuviera la dichosa invitación no podía subir, sorpresa no, pues así fue.
Pero lo curioso no es eso, lo paradójico de todo, es que en ningún momento vi que le pidieran el pase, a una persona que siempre anda pegado al senador y se hace llamar comunicador, a veces periodista, pero el más fanfarrón de todos es “el papá de las redes sociales». Ya ustedes saben a quién me refiero.
En fin, mientras la caravana de colaboradores de la gobernadora y el senador se quedaron un largo tiempo debajo de la tarima sin importar que ambos insistieran en que lo dejaran subir, mientras los periodistas locales y nacionales estaban subidos en cinco tablillas de apenas un metro de altura, sin sillas ni agua, otros sin acumular ningún mérito ni trabajo pues gozaban de lo lindo.
Es en tal sentido, que considero que la Seccional Regional Peravia- Ocoa- Azua, del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP), y por demás, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, tomen acciones en este tipo de cosas y estén vigilantes para que cuando haya una actividad de esa envergadura, la prensa y todo aquel que trabaje para un medio de comunicación y desee dar cobertura, cuente con un espacio apropiado donde realizar un buen trabajo. No nos quedemos, solo en directivas de adorno que eso no funciona.
Pero, para no cansar el cuento, finalmente pude subir a la plataforma del Ministerio de Turismo, gracias algunas diligencias hechas por la diputada Mercedes Rodríguez quien se interesó en que el equipo de Comunicadoras Peravianas que asistió a la actividad pudiera ocupar un buen espacio para disfrutar del recibimiento de un grande Vladimir Guerrero, nuestro Salón de la Fama, orgullo nacional.
Lisselot Zapata
Periodista






