¿Por qué el fiscal general Jeff Sessions está pidiendo al inspector general que investigue el abuso potencialmente masivo de FISA (Foreign Intelligence Surveillance Act, de 1978)?, escribió el gobernante en su cuenta personal de la red social Twitter.
Tomará una eternidad, no tiene poder de enjuiciamiento y ya es tarde con los informes sobre Comey (James, exdirector del Buró Federal de Investigaciones y quien fue despedido por Trump en mayo último), agregó el jefe de la Casa Blanca.
¿No es el inspector general un hombre de Obama (Barack, antecesor de Trump? ¿Por qué no usar abogados del Departamento de Justicia? ÂíVergonzoso!, afirmó.
Hace una semana, el mandatario instó a Sessions a abrir una investigación sobre el papel de Obama y los demócratas en la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016.
Medios locales de prensa se refirieron a este hecho como una forma adicional de Trump de presionar al secretario de Justicia, quien en otras ocasiones recibió críticas tras coludirse el año pasado de una pesquisa relacionada con dicho asunto.
Si toda la intromisión rusa tuvo lugar durante la administración de Obama, hasta el 20 de enero (de 2017), ¿por qué no son ellos objeto de la investigación?, apuntó Trump en la red de microblogging.
¿Por qué Obama no hizo algo acerca de la intromisión? ¿Por qué los crímenes de los demócratas no están bajo investigación? ÂíPregunten a Jeff Sessions!, añadió.
El pasado 16 de febrero el fiscal especial Robert Mueller, encargado de una pesquisa sobre el tema, acusó a 13 ciudadanos y tres empresas de Rusia de interferir en los comicios norteamericanos.
Posteriormente en una rueda de prensa el subsecretario de Justicia, Rod Rosenstein, sostuvo que en los cargos presentados no había elementos probatorios del consentimiento de algún ciudadano estadounidense sobre la actividad ilegal, ni de que los rusos hubiesen alterado el resultado electoral.
El informe de Mueller describe un operativo, denominado Proyecto Lakhta, que supuestamente empleó a centenares de personas para activar una ‘guerra de información’ y así ‘desacreditar’ al sistema político estadounidense.
Twitter y sobre todo Facebook estuvieron en el ojo del huracán pues esta campaña, según Mueller, se nutrió especialmente de ambas plataformas para difundir mentiras e informaciones tóxicas.
Según el documento presentado, ‘con nombres robados, cuentas de banco fraudulentas y documentos de identidad falsos, los rusos se hacían pasar por estadounidenses, quienes abogaban o censuraban a determinados candidatos, abrían páginas web y creaban comunidades con ciudadanos ajenos a lo que ocurría’.
Tras las acusaciones, el jefe del Comité de Relaciones Internacionales del Consejo de la Federación Rusa, el senador Konstantin Kosachov, consideró que tal texto devalúa la opinión del pueblo norteamericano y de alguna de sus instituciones democráticas.






