De acuerdo con cifras oficiales, más de dos mil 500 personas resultaron gravemente heridas después del terromoto y el tsunami en la localidad de Sulawesi, señaló la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Hasta la fecha el Gobierno ha reportado mil 581 fallecidos tras el desastre, y más de 100 personas siguen desaparecidas.
Asimismo, cerca de 66 mil casas se encuentran muy dañadas y alrededor de 71 mil habitantes de ese país fueron desarraigados de sus hogares. Según reportes de la OCHA, las necesidades inmediatas incluyen servicios médicos y de salud, agua potable, refugio y apoyo psicosocial.
Las agencias de ONU, la Cruz Roja y otras ONG ya trabajan en el terreno e intentan ampliar sus esfuerzos para ayudar a los más vulnerables en áreas como logística, protección infantil y salud reproductiva.
Además de la destrucción de carreteras y otras infraestructuras, ahora están ocurriendo numerosos deslizamientos de tierra y lodo, lo cual dificulta la entrega de asistencia.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) tiene previsto trabajar en la búsqueda de familiares y en la reunificación, así como en proporcionar apoyo psicosocial a los niños.
La OCHA también destacó la magnitud y complejidad de esta emergencia en Sulawesi, que se suma a la reciente serie de terremotos en otra región de Indonesia: Lombok, lo cual hace más difícil la respuesta.






