Los individuos designados por el Departamento del Tesoro, según la administración de Donald Trump, son los 15 miembros del escuadrón que viajó a Turquía para llevar a cabo la operación el 2 de octubre pasado; el cónsul general saudita en Estambul, Mohammed Alotaibi; y Saud al-Qahtani, asesor principal del príncipe heredero, Mohammed bin Salman.
Medios estadounidenses señalaron que se trata de la misma lista de personas a las que los propios sauditas culparon y arrestaron por el asesinato, un hecho que las autoridades de ese reino inicialmente negaron, después describieron como accidente y por último calificaron de operación deshonesta.
Las sanciones impuestas este jueves congelan los activos financieros de esos individuos si están bajo la jurisdicción de Estados Unidos y prohíben a los norteamericanos las transacciones o hacer negocios con ellos, al tiempo que impiden a los castigados viajar a este país.
Estados Unidos continúa trabajando diligentemente para determinar todos los hechos y responsabilizará a cada uno de los que consideramos culpables a fin de lograr justicia para la novia de Khashoggi, los niños y la familia que deja atrás, expresó en un comunicado el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.
Una pregunta fundamental en torno al asesinato del periodista, quien era colaborador del diario The Washington Post y crítico de la monarquía de su nación, es de cuán alto vinieron las órdenes que llevaron a su muerte, y si Washington estaría dispuesto a implicar directamente al príncipe heredero.
Miembros republicanos y demócratas del Congreso norteamericano han dicho que hay señales de que Mohammed bin Salman podría ser responsable, pero hasta ahora el Gobierno de Trump se ha negado a ir tan lejos, sostuvo ABC News.
Las sanciones se dieron a conocer el mismo día en que el Ministerio Público de Arabia Saudita pidió la pena de muerte para cinco personas involucradas en el homicidio del columnista, radicado desde 2017 en este país.
Según The New York Times, los anuncios paralelos de Washington y Riad ‘pueden ser parte de un esfuerzo continuo en ambas capitales para dejar atrás el caso’.
A decir del diario, la administración Trump busca una forma de castigar a los funcionarios sauditas por el crimen sin romper las relaciones con el príncipe o tomar medidas que conduzcan a su expulsión.






