Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- Desde septiembre hasta hoy al menos 188 personas murieron en más de 50 ataques a embarcaciones en la campaña militar de Estados Unidos contra el presunto tráfico de drogas en rutas del mar Caribe y el océano Pacífico.
Este lunes, en la más reciente escalada de este operativo, fallecieron dos personas en un ataque selectivo en una ruta «conocida de narcotráfico» en el mar Caribe, informó el Comando Sur de Estados Unidos (Southcom), que utilizó para el anuncio las mismas terminologías de acciones anteriores.
En una publicación en X, el centro de mando dijo que la lancha estaba involucrada en operaciones de narcotráfico y era operada por «Organizaciones Terroristas Designadas».
«La inteligencia confirmó que la embarcación transitaba por rutas conocidas de narcotráfico en el Caribe y que participaba en operaciones de narcotráfico», expresó el mensaje al añadir que «dos hombres, presuntos narcoterroristas, resultaron muertos durante esta acción. Ningún miembro de las fuerzas militares estadounidenses sufrió daños».
El Comando Sur también incluyó las imágenes de video que mostraban una embarcación que avanzaba en el mar antes de estallar en llamas.
La semana pasada fuerzas del Pentágono mataron a tres supuestos «narcoterroristas» en otra de estas acciones, pero en el Pacífico oriental.
Hasta la fecha, el Gobierno de Donald Trump sigue operando con impunidad con esta campaña militar, para la cual no ha presentado la primera prueba que vincule a alguna de las embarcaciones hundidas con el comercio ilegal de drogas.
Trump comunicó al Congreso el pasado año que Estados Unidos se encuentra en un «conflicto armado no internacional con estas organizaciones terroristas designadas», pero no especificó entonces a qué grupos criminales se refería.
«Estados Unidos ha llegado a un punto crítico en el que debemos hacer uso de la fuerza, en legítima defensa y en defensa de terceros, frente a los ataques continuos perpetrados por estas organizaciones terroristas designadas», subrayó Trump en su misiva al Congreso.
Los legisladores demócratas han cuestionado la legalidad de estos ataques y exigen respuestas a la administración Trump, mientras que agrupaciones legales y defensoras de los derechos humanos señalan que las muertes podrían inscribirse como asesinatos extrajudiciales.
Cuando Trump ordenó esta campaña militar tenía la mirada puesta en Venezuela y en el presidente Nicolás Maduro, a quien acusó de encabezar una inexistente red de narcotráfico.
Durante meses, Estados Unidos hostigó y presionó a Venezuela hasta que, en una agresión a gran escala ordenada por Trump en la madrugada del 3 de enero pasado, fue secuestrado Maduro junto a su esposa, la diputada Cilia Flores.
Maduro y Flores se enfrentan a un proceso penal ante la justicia estadounidense por cargos que los dos niegan y que para las redes de apoyo no ha sido más que una fabricación.






