Por J.C. Malone
Cuando los representantes de un congresista, creador de leyes y políticas, hablan de “atrincherarse, defender el voto puerta a puerta, bloque por bloque”, suenan en extremo desesperados. Ahora no buscan votos; le escupen insultos al alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani, un socialista democrático, porque no apoya a Espaillat, el congresista conservador; son estrábigos (bizcos) políticos.
Así discurre la campaña de Adriano Espaillat, el primer dominicano electo al Congreso de los Estados Unidos.

Analista político
Espaillat lleva 30 años gobernando, y su Distrito Congresual 13, hoy está más pobre que antes de que lo eligieran. En Washington Heights, el barrio dominicano de Manhattan, abundaban pujantes bodegas, restaurantes, salones de belleza, y bases de taxi, hoy hay muchos negocios quebrados, cerrados.
Los jóvenes de entre 18 y 35 años del distrito no tienen oportunidades económicas y educativas, desprecian a Espaillat, quien carece del apoyo de su Partido Demócrata.
Hace poco lo acusaron de hacer fraude en unas elecciones internas, hasta lo expulsaron. Espaillat carece de apoyo popular, partidario, credibilidad, o respeto político.
Tratando de mantenerse políticamente relevante, Espaillat se convirtió en un tránsfuga del Partido Demócrata, lo que despertó desconfianza generalizada.
En las elecciones por la alcaldía, Espaillat apoyó a Scott Stringer, lo abandonó por el alcalde Eric Adams. Abandonó a Adams, por el exgobernador Andrew Cuomo, a quien abandonó por Zohran Mamdani. Sin más candidatos que abandonar, Espaillat se quedó con Mamdani, quien ganó la alcaldía.
Antes de que Espaillat lo abandonara, Mamdani abandonó a Espaillat; apoyó a Darializa Ávila Chevalier, una dominicana de 32 años, el congresista tiene 71.
Mamdani y Ávila Chevalier son jóvenes socialistas democráticos, es una lucha generacional e ideológica. Espaillat y Ávila Chevalier son demócratas dominicanos.
Espaillat intenta impedir que los jóvenes dominicanos asuman su propia representación política, luchando contra la historia, extrañamente, está obstruyendo el relevo generacional natural.
La desesperación es la peor consejera posible.
La retórica violenta del campamento de Espaillat, hizo que la policía neoyorquina asumiera la seguridad de Ávila Chevalier. Las primarias del 23 de junio, decidirán este diferendo.






