Por Prensa Latina
Tenerife, ESPAÑA.- Todos de algún modo somos migrantes, pronunció el Papa León XIV en el centro de acogida “Las Raíces” de Tenerife, Islas Canarias, con un mensaje poderoso de solidaridad.
En sus últimas horas en España, después de siete días de visita apostólica, el Santo Padre regaló ayer en Gran Canarias y hoy aquí, palabras de empatía, comprensión y apoyo hacia los inmigrantes, con reprimendas incluidas a gobiernos y autoridades de Europa y el mundo.
La dignidad humana no tiene pasaporte, afirmó la víspera y este viernes recalcó que «las migraciones tienen una palabra importante que decir porque pueden ser una ocasión de encuentro y enriquecimiento mutuo entre los pueblos».
«Todos, de algún modo, somos migrantes, todos somos peregrinos en camino a la patria celestial», precisó.
El Sumo Pontífice, que habló en francés ante la inmensa mayoría de inmigrantes procedentes de Senegal, dijo tras escuchar varios testimonios, que «viendo sus rostros (…), pienso también en sus corazones, heridos por tantas dificultades y también consolados por el amor recibido gracias a otros corazones abiertos, generosos y misericordiosos».
«El amor de Dios no conoce fronteras, no hace distinciones, se da a todos y nos congrega en la unidad», remarcó en un claro mensaje a quienes se comportan de forma excluyente y a veces racista con la migración.
En una zona al descampado tuvo lugar el acto con la participación de unas 700 personas albergadas en el centro, gestionado por la organización de trabajo social Accem, para el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, donde se atienden las necesidades básicas y se da orientación a las personas que llegan a las islas.
Lo hacen tomando la Ruta Canaria de cayucos y pateras, considerada la más letal del mundo y donde cada año la tragedia se apodera de la zona con la muerte de miles de personas.
En este contexto, Robert Previsto valoró de forma positiva «la colaboración por parte del Gobierno, de las diversas instituciones y de tantos hombres y mujeres de buena voluntad que ayudan concretamente» y que devuelve la esperanza y dignifica a tantas personas».
Aprovechó igualmente para tener un momento de recuerdo y reconocimiento a su predecesor, el Papa Francisco, de quien señaló anhelaba poder estar con los migrantes de Canarias y que le gustaba usar en sus reflexiones la imagen de las raíces.
Ayer, remarcó la idea de que los inmigrantes «no son números ni expedientes. Son personas con una familia y una casa dejada atrás. Con sueños que nadie tiene derecho a despreciar».
Su Santidad estuvo en Madrid y Barcelona en un periplo que dejó numerosos mensajes a políticos y autoridades de distintos sectores, alineado con l paz, el ser humano y lejos de las controversias que denigran al adversario.






