Por Prensa Latina
Boston, EEUU.- Los Medias Rojas de Boston saldrán hoy en Fenway Park a rozar la inmortalidad estadística cuando enfrenten a los Orioles de Baltimore, con la posibilidad de igualar la mayor racha victoriosa de su historia en la MLB.
Impulsados por un latido colectivo que ha convertido cada noche en un pulso ganado al destino, los Medias Rojas llegan con 14 triunfos consecutivos, cifra que ya iguala la segunda mejor seguidilla del club, registrada en julio de 1948, y los coloca a un éxito de lo logrado en 1946, cuando implantaron récord para la franquicia.
La víspera, en un duelo que se movió como marea cambiante entre ventajas y respuestas, Boston se impuso 6-5 gracias a un jonrón decisivo de Caleb Durbin que, con dos outs en la octava entrada, desapareció la pelota por encima del Monstruo Verde como una sentencia que quebró la resistencia visitante.
Durbin encontró una cutter de Tyler Wells y lo convirtió en un estallido que encendió el dugout local, mientras Garrett Whitlock firmaba una octava entrada perfecta y el cubano Aroldis Chapman cerraba el telón con su salvamento 22, sofocando la última amenaza con corredores en posición anotadora.
El partido había sido un intercambio de golpes donde Baltimore tomó ventaja por tercera vez en la séptima tras un rodado impulsor de Tyler O’Neill que escapó de las manos del segunda base Anthony Seigler, pero Boston respondió de inmediato con un sencillo de Ceddanne Rafaela que devolvió la igualdad a cinco carreras.
Por los Orioles, Christian Encarnacion-Strand, recién ascendido desde Triple-A, dejó su huella con cuadrangular y sencillo remolcador, aunque el equipo pagó caro sus cuatro errores y las dos carreras sucias que inclinaron la balanza.
En la lomita, Shane Baz toleró cuatro anotaciones —dos limpias— en seis episodios con seis ponches, mientras Payton Tolle concedió cuatro carreras y retiró a nueve por la vía del ponche en cinco y dos tercios de entradas.
El contexto añade tensión a la cita, con Boston (51-48) instalado en el tercer puesto del Este de la Liga Americana, aún detrás de Yankees y Rays, y Baltimore (49-52) en la cuarta plaza, aunque con el orgullo herido tras ver truncada su racha de siete victorias.
Para el choque de hoy, los Orioles confiarán en el derecho Kyle Bradish (6-9, 3.61 ERA), en un intento por enfriar a un rival que ha convertido julio en territorio propio y que ahora juega contra la historia, con Fenway como testigo y la memoria de 1946 latiendo en cada lanzamiento.






