Por Prensa Latina
Brasilia, BRASIL.- La exmodelo brasileña Amanda Ungaro reiteró hoy sus denuncias sobre presuntos abusos, corrupción diplomática y represalias institucionales que involucran a figuras de las élites estadounidense e internacional.
En entrevista con el portal Brasil 247, Ungaro contó episodios de su trayectoria en el mundo de la moda y sus vínculos con el empresario y diplomático italiano Paolo Zampolli, además de referirse a su relación con el fallecido financista estadounidense condenado por delitos sexuales Jeffrey Epstein.
Ungaro aseguró que comenzó a trabajar como modelo a los 13 años y que posteriormente viajó a Milán y París, donde entró en contacto con la agencia del francés Jean-Luc Brunel, quien fue señalado como una figura central de la red de explotación sexual vinculada a Epstein.
Según su relato, a los 16 años viajó en un avión privado de Epstein desde Europa hacia Nueva York para cumplir un trabajo relacionado con la agencia de Brunel.
La exmodelo afirmó que en aquella ocasión viajaban cerca de 30 menores de edad y que solo posteriormente comprendió la dimensión de las actividades relacionadas con Epstein.
Aseguró además haber mantenido durante años una relación cercana con el presidente estadounidense, Donald Trump, y su esposa, Melania, y haber frecuentado la Casa Blanca durante el primer mandato del magnate.
Tras abandonar el mundo de la moda, Ungaro trabajó en representaciones diplomáticas de países caribeños ante Naciones Unidas, entre ellas la misión de Granada.
Según afirmó, durante ese período tuvo conocimiento de prácticas que describió como mecanismos de corrupción y tráfico de influencias relacionados con pasaportes diplomáticos y beneficios fiscales.
La brasileña sostuvo que Zampolli buscaba utilizar privilegios vinculados a la condición diplomática y relató un supuesto esquema de comercialización de pasaportes por unos 250 mil dólares.
Además, la entrevistada relató que, después de su separación de Zampolli en 2017 y en medio de una disputa por la custodia de su hijo, fue detenida por autoridades migratorias estadounidenses y permaneció más de tres meses en instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Ungaro describió las condiciones de los centros de detención como degradantes y afirmó haber presenciado situaciones que, según su testimonio, constituían violaciones de derechos humanos.
La brasileña apuntó que posteriormente entregó documentos y prestó declaraciones ante investigadores, abogados y representantes del Senado estadounidense sobre los hechos que afirma haber conocido.
Asimismo, afirmó haber recibido una notificación de abogados vinculados a Melania Trump después de realizar declaraciones públicas sobre su relación con la pareja presidencial.
Ungaro rechazó las acusaciones de difamación y sostuvo que está dispuesta a mantener sus denuncias.






