Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- Tras su participación en la convención de mitad de mandato del Comité Nacional Republicano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cierra hoy la semana con una visita a Irlanda.
El viaje de Trump se produjo poco después de tomar parte la víspera, en el Pentágono, de la conmemoración del aniversario 25 de los ataques terroristas del 11 de septiembre (11-S) de 2001, donde rindió homenaje a las víctimas de aquel suceso y aprovechó su discurso para tratar de mandar un mensaje sobre la fortaleza de Estados Unidos y los conflictos que enfrenta hoy.
El gobernante vinculó el recuerdo del 11-S con la lucha actual contra el terrorismo e hizo una referencia directa a Irán, país contra el cual inició una guerra junto a Israel hace casi siete meses.
Medios estadounidenses reseñaron aquí las declaraciones de Trump al iniciar su visita al país insular europeo, donde se reunirá con líderes y asistirá a un importante torneo de golf en uno de los campos de su propiedad.
Al encontrarse en Dublín con el primer ministro irlandés, Micheál Martin, Trump afirmó que la unificación de la República de Irlanda con Irlanda del Norte —que forma parte del Reino Unido— «bien podría ocurrir ahora», reportó CBS News.
Mientras un titular de CNN enfatizó: Trump se mete en un tema pantanoso durante su visita a Dublín y afirma que la unificación de Irlanda sería «fantástica».
Según la televisora, cuando un periodista le preguntó su opinión sobre la reunificación de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, Trump admitió inicialmente que sus comentarios podrían avivar un asunto delicado desde el punto de vista político.
“Bueno, no quiero causar problemas”, subrayó el mandatario republicano, pero “le diré que me encantaría verla unificada”, porque sería “un gran logro para todos”.
Los comentarios de Trump suscitaron de inmediato el rechazo del Gobierno británico y de los unionistas. El recién nombrado primer ministro británico, Andy Burnham, restó importancia a esta posibilidad.
Por su parte, Gavin Robinson, líder del Partido Unionista Democrático, advirtió que el futuro de Irlanda del Norte “será decidido por el pueblo de Irlanda del Norte, no por comentarios hechos en Londres, Dublín o Washington”.






