Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- Los Astros de Houston buscarán hoy ante los Athletics de Oakland la victoria que les dará el título del Oeste de la Liga Americana, en el béisbol profesional estadounidense (MLB).
En el último día de la temporada regular, Houston llega al desenlace con balance de 80-81, igualado con los Rangers de Texas, después de que ambos contendientes resolvieran con autoridad sus compromisos de ayer y mantuvieran viva hasta el último out la carrera divisional más cerrada del campeonato.
Los Astros sacudieron cinco jonrones, incluido uno de tres carreras del cubano Yordan Álvarez, para apabullar 13-2 a los Athletics con una ofensiva de 16 imparables, en una noche donde Jeremy Peña agregó dos vuelacercas y cuatro impulsadas y Hayden Wesneski lanzó siete entradas de cinco ponches.
Álvarez disparó su cuadrangular 42 de la campaña en el quinto episodio para colocar el marcador 6-1, mientras Peña había inaugurado su festival de poder con un batazo de dos carreras en el tercero y volvió a desaparecer la pelota en el octavo.
Houston, sin embargo, no pudo abrir distancia porque Texas respondió en Minneapolis con un triunfo 6-2 sobre los Mellizos, apoyado en jonrones de Danny Jansen y Jake Burger y en cuatro carreras fabricadas con dos outs en el segundo capítulo.
El resultado dejó a ambos clubes con idéntico récord de 80-81 y convirtió la jornada dominical en una auténtica moneda al aire, aunque los Astros poseen el desempate por sus enfrentamientos directos y esa ventaja puede resultar decisiva cuando caiga el telón.
Así, una victoria de Houston sobre Oakland le otorgará automáticamente la corona divisional y el tercer puesto de la postemporada de la Americana, mientras que una derrota texana ante Minnesota también pondría el cetro en manos de los Astros.
Si ambos ganan, Houston terminará 81-81 y se quedará igualmente con la división gracias al desempate, pero si los Astros pierden y los Rangers triunfan, Texas conquistará el Oeste con récord de 81-81.
Por primera vez en la historia de las Grandes Ligas, además, está en juego la posibilidad de que una división sea conquistada por un equipo con balance de .500 o inferior, una paradoja estadística que añade una página insólita al último capítulo de la campaña.
El escenario está servido: dos rivales separados únicamente por un puñado de carreras, un desempate guardado como carta final y 162 juegos a punto de resumirse en una tarde donde cada lanzamiento puede tener el peso de toda una temporada.






