Por Ramón Mercedes
Nueva York, EEUU.- El Project Club Clemente, organización dedicada a preservar y promover el espíritu humanitario del fallecido pelotero de Grandes Ligas Roberto Clemente, presentó recientemente un relato sobre su vida y legado durante un encuentro celebrado recientemente en Lehman College, en El Bronx, en el marco del Mes de la Herencia Hispana.
La entidad, dirigida por el juez Eliezer Rodríguez, mantiene viva la memoria de Clemente mediante programas educativos y eventos comunitarios.
El encuentro, al que asistieron más de un centenar de personas, se celebra anualmente para honrar el legado de Clemente, primer hispano en ingresar al Salón de la Fama del Béisbol, recordado por su excelencia deportiva y su compromiso humanitario.
El juez Rodríguez destacó que la conmemoración coincide con el 54.º aniversario del hit número 3,000 de Clemente, con el que se convirtió en el undécimo jugador en alcanzar esa cifra.
También participaron como oradores invitados Fiordaliza A. Rodríguez, jueza del Tribunal de Reclamaciones y jueza interina de la Corte Suprema, y Uly Martínez, director ejecutivo de NAICA, quienes compartieron cómo Clemente ha influido en sus vidas y en su trabajo comunitario.
Además, los asistentes pudieron apreciar una selección especial de artículos del pelotero pertenecientes a la colección privada del juez Rodríguez.
En una publicación sobre el encuentro se recordó que el 31 de diciembre de 1972, a los 38 años, Clemente abordó un avión que transportaba ayuda humanitaria para las víctimas de un terremoto en Nicaragua.
Debido a que los envíos anteriores no habían llegado a quienes más los necesitaban, decidió acompañar personalmente el siguiente vuelo.
El avión se estrelló poco después de despegar de Puerto Rico. Aquella misión se convirtió en su último acto de servicio y dejó una pregunta que aún invita a la reflexión: ¿qué estamos dispuestos a hacer por los demás?
Ese espíritu de solidaridad impregnó el encuentro de pasión, fe y compromiso con el servicio a los demás. El juez Rodríguez, además de relatar la historia de Clemente, compartió un emotivo poema que conmovió a los presentes.
Para él, la presentación tuvo un significado profundamente personal: representó una misión de preservar y transmitir el legado del pelotero. Lo acompañó su esposa, la jueza Fiordaliza A. Rodríguez, quien se desempeñó como maestra de ceremonias. Sus hijos también estuvieron presentes.






