Por J.C. Malone
No hay razón lógica para que el Partido Demócrata pierda las elecciones del próximo martes 3 de noviembre. Desde 1900 hasta hoy, el 90% de los partidos en el gobierno pierden las elecciones de medio término; solo hay tres excepciones a esa tendencia.
Franklin Delano Roosevelt ganó en 1934 (en medio de la depresión iniciada en 1929); Clinton ganó cómodamente en 1998 y George W. Bush en 2002. Lo único que evitaría una victoria demócrata es que desertáramos de la lógica y los viejos no existieran.

Analista político
Donald Trump asesinó el Partido Republicano y lo sustituyó por su movimiento político, Make America Great Again (MAGA). Igual los Socialistas Democráticos de América asesinaron el Partido Demócrata y lo sustituyeron con un movimiento político “socialista-musulmán”.
Con ese cambio fundamental de realidades político-organizativas, los instrumentos de ayer no sirven para medir la realidad de hoy, eso es crucial para interpretar correctamente esta coyuntura.
El alto costo de la vida debe darle un triunfo arrollador a los demócratas, pero el país quizá no vote por los “musulmanes-socialistas”; es probable.
Los candidatos republicanos tienen más dinero que los demócratas, y bien invertido en propaganda, pueden convertirlo en votos.
Una realidad que nadie puede negar es el colapso de las encuestas, se equivocaron en el 2016, Trump ganó, se equivocaron en el 2024, volvió a ganar.
Hay un elefante en el medio del salón, que nadie menciona, pero nadie puede ignorarlo: MAGA. Ellos llevaron a Trump al poder y apoyan su política migratoria. Si el 70% de MAGA sale a votar, los republicanos ganan.
El miedo a lo desconocido, los “musulmanes socialistas”, puede influir en las votaciones más de lo que muchos creen.
Una de dos emociones se impondrá, y ganará las elecciones. Si la ira que genera el alto costo de la vida se impone, sin duda ganan los demócratas. Si se impone el miedo a los
“musulmanes socialistas”, sin duda alguna ganarán los republicanos, esas emociones decidirán.
Miedo o ira, escoja su emoción, porque el martes sabremos cuál de esas dos emociones decidió las elecciones.






