En su trabajo, los investigadores de la Universidad de Rochester Medical Center (URMC), en Estados Unidos, analizaron la exposición de ratones al alcohol.
Los científicos expusieron a roedores a pequeñas, intermedias y altas dosis de alcohol durante 30 días.
La investigación comprobó que aquellos a los que les suministraron dosis equivalentes a dos copas y media presentaron una mejoría.
Por el contrario, los ratones con una dosis excesiva sufrieron un deterioro de sus habilidades cognitivas y motoras.
Al respecto, el autor principal, Maiken Nedergaard, explicó que la ingesta prolongada de altas cantidades de etanol tiene efectos adversos en el sistema nervioso central.
A su criterio, las dosis pequeñas son potencialmente beneficiosas para el cerebro, ya que mejoran su capacidad para eliminar residuos.






