Por Prensa Latina
SANTO DOMINGO, República Doinicana.- La ampliación y consolidación de corredores de autobuses figura entre las principales medidas recomendadas hoy por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para enfrentar la alta siniestralidad vial en República Dominicana.
El planteamiento surge en un contexto marcado por los elevados índices de mortalidad en las carreteras del país.
Datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi), adscrito al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), indican que entre 2016 y mayo de 2026 se registraron 30 mil 522 fallecimientos por accidentes de tránsito.
Benoit Lefevre, especialista de Transporte del BID en República Dominicana, sostuvo que los corredores de autobuses representan una solución estructural para mejorar la movilidad urbana, elevar la seguridad vial y reducir los niveles de congestión que afectan a las principales ciudades.
Según explicó, este modelo contempla carriles preferenciales para autobuses, reorganización de rutas y cambios en el esquema de remuneración de los conductores, quienes dejarían de depender de la cantidad de pasajeros transportados para recibir sus ingresos.
A juicio del especialista, esta transformación contribuiría a disminuir prácticas riesgosas en las vías, mejorar las condiciones laborales de los operadores y ofrecer un servicio más eficiente y seguro a los usuarios.
Lefevre destacó además que estos corredores permiten incrementar la disponibilidad de unidades, optimizar los tiempos de viaje e incorporar sistemas tecnológicos para el cobro electrónico y el monitoreo de las operaciones en tiempo real.
Las estadísticas oficiales muestran la magnitud del desafío. Solo en 2025 la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito alcanzó 27.2 fallecidos por cada 100 mil habitantes. Además, el 74 por ciento de las víctimas mortales se desplazaba en motocicletas.
Los registros también indican que el 36.9 por ciento de las muertes ocurrió durante los fines de semana, mientras que cerca de la mitad de los casos se produjo en horario nocturno, principalmente en carreteras y avenidas.
Hasta el 9 de junio de este año, las autoridades contabilizaban 937 fallecidos y más de 30 mil personas lesionadas a causa de siniestros viales.
El BID advirtió que la problemática no solo tiene consecuencias humanas, sino también económicas.
De acuerdo con estimaciones citadas por el organismo, los accidentes de tránsito representan pérdidas equivalentes al 2.21 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) dominicano cada año.
A ello se suman los efectos de la congestión vehicular, que impactan la productividad, elevan los costos logísticos y aumentan el consumo de combustible, generando pérdidas adicionales para la economía y conductores.






