Las violaciones que han ocurrido en estos últimos años, están afectando a un amplio grupo social. Esta situación lleva a los padres a tener mayor cuidado con sus hijos y tomar conciencia de todos los infames violentos que se han cometido en todo el mundo. El punto central de este problema es que, mayormente, esto ocurre con las personas más cercanas del entorno, es decir que pueden ser del mismo nucleo familiar como abuelo, abuela, padre, madre, hermano, hermana, primo, prima, tío, tía o un particular de la familia.
¿Me violaste?, ¿por qué lo hiciste?, son interrogantes que se hacen personas afectadas.
Estas acciones las cometen los atacantes, de manera muy bien planificada. Cada paso que dan lo hacen de una forma perfecta para que sus hechos no sean descubiertos y así lograr el acto de manipular y agredir a sus víctimas. En un caso particular, la agredida pierde su libertad por las diferentes amenazas con expresiones tales como “si hablas, te mato a ti y a la familia”, “nadie te quiere por fea”, “eres mía y de nadie más” o “te vi hablando con ese idiota, lo voy a matar”. Y así ese círculo de fragilidad aumenta, el autoestima desvanece y el acorralamiento es permanente.
De esta manera, el agresor forma una defensa para lograr sus planes maléficos a la situación de la agredida.
En mi opinión, debemos reflexionar con estos casos que, a trevés del tiempo, han ocurrido y han sido ejemplos de superación para jóvenes y adultos que han pasado por la misma situación.
Padres, hagamos conciencia y demostremos a nuestros hijos la confianza de hablar cualquier situación personal que estén pasando. Hijos no callen, hay quienes lo pueden ayudar a enfrentar la situación, no cargues solo con el problema; yo te puedo ayudar.
Angela Batista
Estudiante de Comunicación Social






