Por Prensa Latina
Washington, EEUU.- Una evaluación de la Red de Acción de Basilea halló que los centros de datos podrían retirar entre 2025 y 2050 desde 395 millones hasta 617 millones de toneladas métricas de equipos electrónicos asociados a la Inteligencia Artificial.
Según dicha organización ambientalista, ello aumenta la preocupación por el reciclaje, los residuos tóxicos y la seguridad de los datos.
Para 2030, alrededor entre 8,6 millones y 13,1 millones de toneladas de equipos vinculados a la IA podrían desperdiciarse cada año, de acuerdo con la evaluación.
Estimaciones anteriores se centraron principalmente en servidores y unidades de procesamiento de gráficos (GPU) pero ahora se incluye la infraestructura física más amplia de los centros de datos de inteligencia artificial, además de los sistemas de energía, refrigeración y redes.
El informe plantea preocupaciones sobre los desechos electrónicos peligrosos, la reducción de la vida útil de los equipos, los riesgos de seguridad de los datos y la posibilidad de que los equipos de IA desechados se trasladen a países con una supervisión de reciclaje más débil.
La rápida expansión de la inteligencia artificial podría crear un nuevo desafío de desechos electrónicos para el mundo, reflejó el portal Down to Earth.
Los servidores, GPU, equipos de red, sistemas de energía e infraestructura de refrigeración utilizados en los centros de datos de IA podrían convertirse en grandes cantidades de equipos desechados en los próximos años.
La discusión sobre el impacto ambiental de la IA a menudo se limita al consumo de electricidad y agua o el número de servidores y GPU.
En un centro de datos de IA, los servidores y las GPU, o equipos de aceleración, representan solo alrededor del 13 por ciento del total del equipo en peso y el resto incluye equipos de red, sistemas de suministro y distribución de energía, sistemas de refrigeración e infraestructura de energía de respaldo.
A medida que la capacidad de IA se expanda, no serán solo los chips de computación los que eventualmente se desperdicien y toda la infraestructura física necesaria para operarlas podría convertirse gradualmente en parte del flujo de desechos electrónicos.
Mientras, la carrera para aumentar la capacidad informática en el sector de la IA trae nuevos equipos al mercado a un ritmo rápido y como resultado es posible que sea necesario reemplazar el equipo más antiguo antes de que alcance el final de su vida útil.
Los desechos electrónicos pueden contener plomo, mercurio y otras sustancias peligrosas y si se manipulan incorrectamente pueden representar riesgos para el suelo, el agua y la salud humana.






