
El periódico agregó que el mandatario ha preguntado sobre su poder para conceder perdón a ayudantes, miembros de su familia e, incluso, a él mismo, en relación con la pesquisa que también examina una presunta complicidad de su campaña con la nación euroasiática.
Dos fuentes familiarizadas con el tema le confirmaron a la publicación que los abogados del jefe de Estado han discutido entre ellos los poderes de perdón del republicano.
Según uno de sus asesores, el presidente solamente expresó curiosidad por entender el alcance de su autoridad en esa área, así como los límites de la investigación de Mueller, y no se trata de un contexto en el que esté desesperado por ejercer esas atribuciones.
Pero, mientras la investigación sobre Rusia continúa ampliándose, el equipo legal de Trump trabaja para acorralar la pesquisa y cuestiona el alcance de la función del abogado especial, apuntó el Post.
De acuerdo con el diario, están compilando activamente una lista de los potenciales conflictos de interés de Mueller, que podrían servir como una forma de frustrar su labor.
En respuesta al reporte del periódico, uno de los letrados del gobernante, John Dowd, negó la veracidad de la noticia y aseguró que están cooperando con Mueller en nombre del mandatario.
Sin embargo, agregó la publicación, otros asesores dijeron que Trump está irritado por la noción de que las pesquisas del asesor especial podrían llegar a sus finanzas y a las de su familia.
La frustración primaria del jefe de Estado estaría centrada en por qué las acusaciones de que su campaña coludió con Rusia llevarían a escudriñar muchos años de sus negocios.
A decir del Post, el presidente manifestó a sus ayudantes que estaba especialmente perturbado después de saber que Mueller podría tener acceso a sus declaraciones de impuestos.
Pese a que todos los jefes de la Casa Blanca a partir de la presidencia de Jimmy Carter (1977-2981) publicaron sus declaraciones fiscales, Trump se negó a hacer lo mismo, una actitud que ha provocado numerosas críticas y protestas a nivel nacional.
A todas estas polémicas se unen los reportes de prensa de que ayer renunció el portavoz del equipo legal del republicano, Mark Corallo.
Varios medios también divulgaron este viernes que el exfiscal Ty Cobb, nombrado recientemente como abogado especial de la presidencia, tomará el liderazgo de la respuesta a la investigación sobre Rusia, en sustitución de Marc Kasowitz, quien tendrá un papel reducido.
Dos fuentes familiarizadas con el tema le confirmaron a la publicación que los abogados del jefe de Estado han discutido entre ellos los poderes de perdón del republicano.
Según uno de sus asesores, el presidente solamente expresó curiosidad por entender el alcance de su autoridad en esa área, así como los límites de la investigación de Mueller, y no se trata de un contexto en el que esté desesperado por ejercer esas atribuciones.
Pero, mientras la investigación sobre Rusia continúa ampliándose, el equipo legal de Trump trabaja para acorralar la pesquisa y cuestiona el alcance de la función del abogado especial, apuntó el Post.
De acuerdo con el diario, están compilando activamente una lista de los potenciales conflictos de interés de Mueller, que podrían servir como una forma de frustrar su labor.
En respuesta al reporte del periódico, uno de los letrados del gobernante, John Dowd, negó la veracidad de la noticia y aseguró que están cooperando con Mueller en nombre del mandatario.
Sin embargo, agregó la publicación, otros asesores dijeron que Trump está irritado por la noción de que las pesquisas del asesor especial podrían llegar a sus finanzas y a las de su familia.
La frustración primaria del jefe de Estado estaría centrada en por qué las acusaciones de que su campaña coludió con Rusia llevarían a escudriñar muchos años de sus negocios.
A decir del Post, el presidente manifestó a sus ayudantes que estaba especialmente perturbado después de saber que Mueller podría tener acceso a sus declaraciones de impuestos.
Pese a que todos los jefes de la Casa Blanca a partir de la presidencia de Jimmy Carter (1977-2981) publicaron sus declaraciones fiscales, Trump se negó a hacer lo mismo, una actitud que ha provocado numerosas críticas y protestas a nivel nacional.
A todas estas polémicas se unen los reportes de prensa de que ayer renunció el portavoz del equipo legal del republicano, Mark Corallo.
Varios medios también divulgaron este viernes que el exfiscal Ty Cobb, nombrado recientemente como abogado especial de la presidencia, tomará el liderazgo de la respuesta a la investigación sobre Rusia, en sustitución de Marc Kasowitz, quien tendrá un papel reducido.






