
Durante el juicio que se celebra en Alexandria, Virginia, por cargos como fraude fiscal y bancario, los abogados del acusado optaron por confiar en sus interrogatorios a los testigos presentados por los fiscales.
Entre estos se incluyeron contadores y banqueros que tuvieron tratos financieros con Manafort, así como su socio durante muchos años y una figura clave por los testimonios en su contra, Rick Gates, quien también participó en la campaña de Trump.
La decisión sorpresiva de la defensa de no presentar testigos ni llamar al propio Manafort a testificar se produjo después de que los fiscales pasaron más de dos semanas tratando de demostrar al jurado que el imputado escondió dinero del Servicio de Impuestos Internos y presentó documentos falsos para obtener préstamos bancarios.
Por su parte, los letrados del exjefe de campaña argumentaron que Gates es un testigo poco confiable que robó dinero a Manafort y estuvo involucrado en asuntos extramatrimoniales.
Ambos fueron acusados juntos de diferentes cargos en octubre pasado, pero Gates se declaró culpable de imputaciones menores a cambio de testificar en contra de su exjefe, y la semana pasada aseguró ante el jurado que los dos se vieron envueltos en actividad criminal.
Mediante su testimonio incriminó a Manafort en una millonaria evasión de impuestos, fraude bancario y ocultamiento de cuentas en el extranjero.
El juicio es resultado de la investigación encabezada por el fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta interferencia electoral rusa en las elecciones de 2016 y una presunta complicidad con la campaña de Trump, aunque las acusaciones no tienen que ver con ese tema.
Manafort se ha declarado inocente de una veintena de cargos correspondientes a una etapa previa a la campaña en la que trabajó para políticos ucranianos, y en septiembre próximo deberá enfrentar otro juicio en esta capital.
El proceso que se desarrolla en Virginia se reanudará mañana con los argumentos de cierre de cada parte antes de dar paso a las deliberaciones del jurado.
Manafort se incorporó al equipo de Trump en marzo de 2016, y en junio de ese año fue nombrado jefe de campaña, pero solo dos meses después se vio obligado a renunciar debido a su supuesta implicación en transacciones dudosas en Ucrania.
De acuerdo con medios locales, si es hallado culpable, los fiscales tendrían una poderosa influencia para intentar que testifique ante un gran jurado sobre si sabe de cualquier trato impropio entre la campaña del presidente y Rusia.






