
La víctima, un hombre blanco de 60 años de edad nombrado Carey Dean Moore, recibió una inyección letal en la Penitenciaría Estatal del territorio, según reportes de prensa. Moore fue sentenciado al máximo castigo por asesinar a dos taxistas en un intervalo de cinco días en el verano de 1979 para robarles la recaudación.
Desde el restablecimiento de la pena capital en Estados Unidos en 1976, solo tres reos sufrieron tal condena hasta hoy en Nebraska, y todos fueron mediante la silla eléctrica.
A nivel nacional, de acuerdo con datos oficiales, se registran mil 480 ejecuciones en los últimos 42 años, y Texas posee la mayor cantidad al acumular 553.
Nebraska, considerado un bastión conservador del centro del país, abolió en 2015 el mencionado castigo, y se convirtió en el estado número 19, de 50, en hacerlo.
El 20 de mayo de ese año, el Legislativo local aprobó con 32 votos a favor y 15 en contra la decisión, que seis días después fue vetada por el gobernador republicano Pete Ricketts.
Una jornada posterior, 30 senadores votaron a favor de revocar el veto, pero Ricketts no quedó conforme, e impulsó y financió el grupo ciudadano Nebraska con la Pena de Muerte para desarrollar un referendo.
Finalmente, el 8 de noviembre de 2016, coincidiendo con las elecciones presidenciales, el 60,64 por ciento de quienes acudieron a las urnas en Nebraska decidieron restituir la referida práctica y el 39,36 por ciento respaldó su cancelación.






