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Relatos banilejos de los años 50 | Los chóferes de transporte inter-urbano

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El transporte interurbano entre Bani y la capital, y también con otros pueblos, se llevaba a cabo en las clásicas guaguas de armazón criollo de madera y cinc liso o en autos no muy viejos que servían para llevar a sus destinos a los pasajeros.

Tan solo desde Barahona y San Juan habían líneas de carros como la Estrella Blanca que viajaba a la capital en horarios fijos. En Bani había varios choferes muy reconocidos en la comunidad que ofrecían el servicio para transitar por una carretera estrecha pero estaba bien mantenida y sin hoyos como era lo normal en esa época de la dictadura.

En aquel entonces de los 50 la carretera Sánchez de Ciudad Trujillo a Bani atravesando San Cristóbal seguía la avenida Independencia hasta el rio Haina en donde existía un puente de acero que se construyó durante el gobierno de Horacio Vásquez. El tablero de rodadura del puente era de madera y ofrecía un hermosa vista de la desembocadura. Todavía estaba muy lejos que ese lugar se convirtiera en el puerto de la capital pero ya se estaba finalizando la construcción del majestuoso central Rio Haina.

Hasta que inició sus operaciones el central río Haina la vía se desplazaba por lo que sería el batey principal del ingenio y continuaba por los terrenos donde años mas tarde se construiría la refinería de petróleo y las dos plantas eléctricas de Itabo. También las futuras zonas industriales de Nigua e Itabo de gran éxito comercial en la actualidad. Se cruzaba el rio Nigua por un puente badén para llegar a un cruce donde se iba a las ruinas del ingenio de Nigua de tiempos de la colonia y al Leprocomio. Existía y existe una carretera que conducía hasta Najayo y Palenque.

Desde el cruce de Nigua se transitaba en ascenso por la carretera Sánchez hacia Cambelén, lugar que fuera a principios del siglo XX para descanso de algunos presidentes. También se utilizó como academia militar. Se llegaba al punto más peligroso de la vía que era la famosa curva del Turco, que por tantas curvas, mareaba a muchos de los pasajeros de los vehículos y se dotaban de limones para impedir el mareo. A veces tal remedio no funcionaba. En la actualidad los precipicios son enormes agujeros a los cuales se le ha extraído todos los materiales para los agregados para la industria de la construcción. En la actualidad se han ido rellenando esos enormes hoyos con el rock ash que se bota de las operaciones con carbón de las plantas de Itabo.

Después de la curva del Turco se llegaba a la zona de Hatillo donde estaba la Hacienda Borinquen propiedad de Trujillo. En la actualidad es la academia de la Policía Nacional para la formación de sus oficiales. Luego se descendía para entrar en el valle de San Cristóbal después de cruzar el rio Nigua que a su vera estaba construido el estadio de beisbol que había servido de escenario para el entrenamiento en 1947 del equipo de Montreal sucursal de los Dodgers de Brooklyn que tenía en su roster al gran novato de aquel entonces Jackie Robinson, primer jugador de color que debutó en las grandes ligas.

Atravesar la ciudad de San Cristóbal en aquellos años de la década del 50 era fácil. Se doblaba en la esquina del hotel San Cristóbal de pocos años de construido. Luego se llegaba al parque con la iglesia al frente así como el histórico ayuntamiento cuna de la primera Constitución en 1844. Se pasaba frente a la fortaleza militar con imponente guarnición y equipos de guerra a la salida del pueblo y custodia de las propiedades de Trujillo.

Se continuaba hacia Bani siguiendo un trazado por Doña Ana, Yaguate. ingenio Italia, hoy Caei, hasta llegar al puente metálico sobre el río Nizao que había sido construido en 1934 continuando por los campos de caña, propiedad de Ingenio Italia luego Caei, de Santana, Catalina, Pizarrete, Sabana Chiquita, Ojo de Agua hasta llegar a Paya. El trayecto desde el río Nizao a Bani no ofrecía ningún tipo de dificultad y se llegaba a la ciudad cruzando el puente metálico que había sido terminado en 1935. El ingeniero americano que estuvo al frente de la obra vivió en Bani por un tiempo allí le nació un hijo que tuvo por mote Bani. Este ingeniero era muy sociable y estableció buenos lazos de amistad con las familias banilejas. A finales del siglo pasado ese niño que nació en Bani ahora adulto llegó al país de paseo y localizó a mi padre para visitarlo y fue muy grato los recuerdos que surgieron de aquel encuentro tan cariñoso.

Esa era la ruta de 66 kilómetros comunicaba a Bani con la capital. Era la ruta obligada de cada día para los choferes que ofrecían sus servicios a una clientela que iba en aumento por el crecimiento de la población. Entre los choferes que se les garantizaba una buena clientela por su seriedad, responsabilidad y buena conducción de sus vehículos se encontraban José Melo, Marcos Peguero, Juan Melo, Mon Bello, Pirolo, Cana Blanca, los Tole, Juan y Fuche, Elpidio de León, Calleja, René Belica, Augusto Cordero y otros.

Otro choferes muy populares fueron Guasumilla y Rindo que sus viajes eras municipales o a San José de Ocoa.

José Melo fue prosperando y con el tiempo se convirtió en dueño de una estación de expendio de combustible, apreciado y colaborador munícipe. Marco Peguero se conocía por su esmero en el vestir y en las pulcras condiciones que mantenía su carro, muy limpio y era muy amigo de los políticos banilejos. Mon Bello padre de una honorable familia con hijos muy contestarios en contra de Trujillo y uno de ellos fue síndico de Bani.

Después de llevar a los pasajeros a sus destinos en la capital y de hacer algunas diligencias que le encargaban sus clientes en Bani. Los choferes estacionaban sus carros en la calle Estrelleta que comenzaba en el parque Independencia. Allí estaba ubicado el restaurant del chino Men. Del lado oeste de la calle existía una escuela que fue incendiada el 18 de enero de 1962 durante unas protestas cívicas por un golpe de Estado que derribó brevemente al Consejo de Estado que estaba encargado de preparar la transición a la vida democrática mediante elecciones el 20 de diciembre de 1962.

La ruta era servida por dos guaguas construidas de madera y cinc liso en un chassis de camión y sus propietarios eran era Manuel E. Bello (Bototón) y Luis León. Ambos troncos de respetables familias muy apreciadas en Bani conocidos por su devoción al trabajo y al servicio.

Para 1956 se había construido la nueva carretera que desechaba a Haina por su central azucarero y las futuras plantas de energía. Por igual a su futuro puerto ya en proyecto. También se desechó la curva del Turco y se llegaba a San Cristóbal por el frente al hotel San Cristóbal. Pero antes se pasaba por Hatillo que años más tarde se convertiría en una zona para el matadero de chivos para vender su carne directamente a los viajeros.

Y al grupo de buenos chóferes se le añadió Andalio Peralta que estableció la novedad de realizar dos viajes diarios a la capital, uno a las seis de la mañana y el otro a la una de la tarde, de manera que se le facilitaba a los banilejos sus idas a la capital a realizar diligencias. Para esos viajes no se pagaba más de RD$1.25. La tarifa de las guaguas de hasta 40 pasajeros era mucho más económica.

Fabio R. Herrera-Miniño
Articulista

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